Prefacio

El miércoles 23 de mayo de 1973 recibí de don Nicolás Gómez Dávila un manuscrito modestamente intitulado “Escolios a un texto implícito” – y digo “modestamente” porque ya sé que el “texto implícito” representa la vida del autor, su quintaesencia, el fruto de varios decenios de intensa actividad espiritual.

Inicio la lectura de los “Escolios” hoy, el día 24 de mayo de 1973, y a un tiempo empiezo a tomar los apuntes con los cuales me propongo llenar este cuaderno, y tal vez otros.

Doy comienzo a mi labor de lector atento y discreto con un profundo respeto, con esa “Ehrfurcht vor der Person, Sein und ihrem geistigen Rang”(1) cuya ausencia tan sensiblemente se hace notar en nuestra época.

Don Ernesto recibe los manuscritos en varios tomos del original de los “Escolios”, y procede a empezar una lectura comentada con la que nos deleitará a lo largo de los cuadernos.

(1) “Ehrfurcht vor der Person, Sein und ihrem geistigen Rang” podría traducirse libremente por “Reverencia por la persona, el ser y su rango espiritual”.

Tras este prefacio se inicia su lectura y comentario del Tomo I de “Los Escolios”.