Comentario Escolio (I) de la página 14

Escolio transcrito por Volkening:

(14) El amor al pueblo es vocación de aristócratas. El demócrata no ama al pueblo sino en período electoral.

Comentario de Volkening:

Basta haber leído como yo, El Tiempo (1), durante 39 años para persuadirse de la profunda verdad que hay en esta observación. A propósito: uno de esos aristócratas era un cierto Jacob Burckhardt, patricio de Basilea que a las cinco de la tarde tomaba su vinillo con los panaderos en la taberna de la esquina.

Escolio publicado pg. 21

El amor al pueblo es vocación de aristócrata. El demócrata no lo ama sino en período electoral.

(1) El Tiempo: periódico colombiano fundado en 1911 en Bogotá.

27/05/1973 Pensamientos Iniciales

He reflexionado largo rato sobre dos aforismos que en su contenido y la intención subyacente se completan, y de los cuales uno trata de las “pretensiones filosóficas” de la ciencia, en tanto que el otro relega la psicología y la sociología a los confines del alma y de la sociedad.
En efecto, como en el siglo pasado los representantes de las ciencias naturales, un Virchow, o un Du Bois Reymond por ejemplo, hoy día son los psicólogos y los sociólogos los que más prósperos se muestran a trascender los límites de sus disciplinas, a psicologizar, urbem et orbem, o a reducir no importa qué fenómeno del mundo espiritual a su “infraestructura” socioeconómica.
Cabe preguntar si la ciencia hubiera podido meter las narices en lo que no le incumbe de no haber abdicado primero la filosofía misma de su sagrado derecho de constituir el fundamento y principio unitivo de las ciencias al tornarse, con el positivismo, el empirio-criticismo de Mach, el pragmatismo anglosajón, en una ciencia entre otras. O por parafrasear a Marx: Das Elend der Philosophie beginnt in dem Moment, wo sie zur Philosophie des Elends wird (1).
También se podrían señalar algunas grandes excepciones de la regla establecida por NGD: A Scheler que, sin dejar de ser filósofo en la acepción más elevada y universal del término, explora en la sociología del saber la tierra limítrofe de lo que podríamos llamar el condicionamiento social del filósofo y así ejerce la función de epistemólogo tan justamente reivindicada por NGD; a un Simmel y a un Max Weber que tenían ambos madera para ser filósofos, pero se abstuvieron de hacer filosofía (buena o mala) y por ello ya no habitan en la “periferia” sino en el propio centro de su ciencia; a C. G. Jung, finalmente, que con inigualable honradez intelectual establece lo que la psicología puede – y lo que en ninguna circunstancia ha de querer saber.
Hechas estas salvedades, no puedo menos de felicitar al autor por su empeño en poner a cierta ciencia, cierta sociología y cierta psicología en su sitio, en responder a la insolencia de los usurpadores con un insolente “zapatero a tus zapatos”.
Hasta me pregunto si la insolencia que algunos – los resentidos sobre todo – creerían hallar en los “Escolios” si disfrutaran del raro privilegio de leerlos, antes bien que un rasgo de la personalidad del autor (a quien le he notado sólo la sencillez y la afabilidad del hombre bien nacido) no es un método intencionalmente aplicado con el saludable propósito de desconcertar. Tan embotadas, en efecto, están las mentes de nuestros contemporáneos, que se necesita una especie de “electrochoque” para sacarlos de su autosuficiencia e inculcarles la convicción de su indecible miseria espiritual.
Y si no es un método, es por lo menos una sana manera de reaccionar conforme al lema “Á corsaire corsaire et demi”(2) (Los “Escolios” entre otras cosas le proporcionan al lector el estético placer de presenciar el espectáculo de “un beau sabreur”(3) – quiera Dios que, en vez de pigmeos, encuentre al adversario digno de sus geniales estocadas (como Chesterton lo encontró en Shaw).

(1) Puede traducirse libremente como “La miseria de la filosofía comienza en el momento en que se convierte en la filosofía de la miseria”.

(2) De nuevo, traducimos libremente como “Al Corsario, corsario y medio”.

(3) La traducción literal al español no recoge bien su significado, que libremente podríamos aproximar como “primer espada” o también, a partir de su traducción al inglés, como “guerrero galante”.

Comentario al Escolio (II) página 6

Escolio transcrito por Volkening:

El individuo es el escollo de las filosofías de la historia.

Comentario de Volkening:

Lo es por ser Ex definitione (1) imprognosticable . Entre paréntesis: Este aforismo le hubiera encantado a Jacobo Burckhardt y hecho rabiar a Hegel.

Escolio publicado pg. 15

El individuo es el escollo de las filosofías de la historia.

(1) Expresión latina: Por definición

Comentario al Escolio (I) página 6

Escolio transcrito por Volkening:

(6) Cuando la ciencia ostenta pretensiones filosóficas, la epistemología le recuerda los postulados que la fundan. Contra sus pretensiones al imperio la epistemología le exhibe los testimonios de su origen servil…

Comentario de Volkening:

Estoy entusiástamente, rabiosamente de acuerdo: O restablecemos la primacía philosophiae, o estamos perdidos. (Temo que ya sea tarde).

Escolio publicado pg. 15

Cuando la ciencia ostenta pretensiones filosóficas, la epistemología le recuerda sus postulados. Contra sus pretensiones al imperio la epistemología le exhibe su origen servil. Extra epistemologian nulla salus (1).

(1) Paráfrasis de la frase latina de San Cipriano de Cartago (carta 4,4 y 73,21) Extra Ecclesiam nulla salus que traduce: “Fuera de la Iglesia no hay salvación”. En este caso, Gómez Dávila intercambia Ecclesiam por epistemologian: “fuera de la epistemología no hay salvación”.

Comentario al Escolio (II) página 5

Escolio transcrito por Volkening:

… la sociedad jerarquizada no es meramente la única en la que el hombre puede ser libre, sino también la única donde le urge serlo.

Comentario de Volkening:

Mi objeción: La única sociedad rigurosamente jerarquizada de nuestra época es la de la Unión Soviética (y de los estados construidos conforme a su modelo). Ergo…

Escolio publicado pg. 15:

Una muchedumbre homogénea no reclama libertad. La sociedad jerarquizada no es meramente la única donde el hombre puede ser libre, sino también la única donde le urge serlo.

 

26/05/1973 Comentario al Escolio (I) página 3

Escolio transcrito por Volkening:

(3) El filósofo ambiciona uncir bajo el mismo yugo dos tendencias divergentes del espíritu: su fuga hacia el concepto, su avidez de lo concreto….

Comentario de Volkening:

Sobre todo la “avidez de lo concreto” me parece ser, en el pensamiento de NGD la corriente que, llevándolo a nuevas costas, hizo posible los ‘Escolios’. El aspecto ya un tanto negativo que el autor atribuye al “conceptualismo” al hacer “una fuga hacia el concepto” aún subraya la importancia del viraje a lo concreto.
Pero lo concreto es también lo opaco: volverlo traslúcido en un continuo movimiento de penetración – de esto se trata, no de “uncir bajo el mismo yugo” las dos tendencias divergentes.

Escolio publicado (pg. 12):

El filósofo ambiciona uncir bajo el mismo yugo dos tendencias divergentes del espíritu: su fuga hacia el concepto, su avidez de lo concreto. El grado en que lo logra mide el rango de una filosofía.

25/05/1973 Pensamientos iniciales.

¿Hasta dónde implica mi manera de glosar los “Escolios” una manera harto subjetiva, incluso arbitraria de apreciar la obra del autor en cuanto escojo un aforismo que visto de conjunto, quizás le parezca menos importante, y en cambio pase por alto otro talvez mucho más esencial para su pensamiento? ¿En qué medida refleja tal modo de proceder sólo mi propia situación del momento, mis predilecciones y aversiones, o – peor todavía- las limitaciones de mi intelecto, impidiéndome la adopción de una actitud verdaderamente comprensora?
Las objeciones que por este respecto me hago a mí mismo merecen ponderarse, aunque no al extremo de atribuirles excesiva importancia. Desde luego, sólo puedo ver la personalidad que está detrás de los “Escolios” a través de mi propio medio vital y espiritual, y el solo intento de substituir a esta óptica peculiar un enfoque basado en algo así como la objetividad “quiméricamente pura” estaría condenado a desembocar en la insinceridad, y por ende la falsificación de perspectivas: NGD no es un fenómeno de las ciencias naturales. Constituye la unidad entre el hombre y el pensador, un hecho humano kat´exochen(1).
Por otra parte, existe lo que a priori nos une al establecer entre nosotros una suerte de afinidad selectiva, caracterizada sobre todo por dos sesgos comunes: el desprecio de los “idola fori”(2) y la simpatía, rayana en exclusividad, que a ambos nos atrae hacia la continuidad, los frutos del ‘devenir histórico’, una edad más grande que la nuestra. Si a ello sumamos el empeño en saber una tradición espiritual, cierto “thesaurus bonorum”(3), hasta la esencia, el sabor, el aroma de una época, un esbozo de vida tendiente a desaparecer (o ya desaparecidos), no para nosotros, ni para quienes vengan inmediatamente después de nosotros, sino, tal vez, para quien sabe qué siglo venidero (propósito el cual requiere no poca estoica resignación o resignado estoicismo) – entonces, creo, se habrá creado una base para intuir siquiera ciertos designios de NGD. Y en cuanto a lo que yo todavía no entiendo o vergonzosamente pierdo de vista: Paciencia – quizás un día mi buen daimonion(4) me de las luces que hoy me faltan.

(1) Kat´exochen es la versión germanizada de la expresión griega kat´exohín (κατ’ εξοχήν) que significa por excelencia, principalmente, sobre todo.

(2) Idola fori es una expresión latina que se traduce como ídolos del foro o ídolos del mercado. El término fue introducido por Francis Bacon para definir uno de los tipos de falacias lógicas. En concreto, esta falacia procede de la correspondencia imperfecta entre las definiciones de las palabras en las manifestaciones del lenguaje humano, y los objetos reales de la naturaleza que estas palabras representan. Puede consultarse en inglés la entrada Idola fori.

(3) Thesaurus bonorum se traduce literalmente del latín como “buen tesoro”, pero visto en contexto lo razonable es que D. Ernesto se refiera a “Thesaurus Bonorum Operum” de forma coloquial. El “tesoro de buenas obras” es un concepto teológico que se refiere al tesoro de las buenas obras de la Iglesia Católica como comunidad de fieles. En definitiva, el depósito de “buenos actos” acumulados a lo largo de los siglos.

(4) En relación con el Daimonion socrático, la voz o genio interior incorruptible. Una reflexión en mayor detalle en Daimon.