24/5/1973 Tomo Primero – Pensamientos iniciales

Los “aforismos” de NGD – llamésmoles así, teniendo presente que, como los de Nietzsche o de Schopenhauer, lo son sólo en un sentido convencional y limitado- me recuerdan un iceberg: Amenazan al navegante inexperto o estúpido por nacimiento, y por la mayor parte se esconden bajo el agua. Lo que de ellos vemos sólo se comprenderá leyendo el “contexto subacuático”.

También se barrunta en ellos, en el aura que los rodea, un peligro mortal para el común de las gentes: la frialdad polar del pensamiento austero y puro, y el aire rarificado de las grandes alturas.

 

Un comentario en “24/5/1973 Tomo Primero – Pensamientos iniciales”

  1. Cuidado Don Ernesto: una definición (etimología griega de aforismo), no es un comentario (etimología griega de escolio).
    Un escolio matiza, concreta, desarrolla o relaciona un aspecto particular del texto al que se refiere. El mero hecho de no estar escrito al margen de ese texto no lo transmuta en aforismo. No lo convierte en una pauta producto de la experiencia que se obtiene por inducción… En el aforismo, a partir de las experiencias particulares, ofrecemos una regularidad que aplicamos con el mismo fin de un axioma (aunque tengan aforismo y axioma una diferencia evidente, en cuanto al origen de esa regularidad o norma).
    Un comentario al margen de un texto no es un axioma ni un aforismo. Que el texto no sea explícito no invalida la diferencia, solo obliga al lector a ser cuidadoso en su interpretación. Los aforismos no requieren más que un leve marco de referencia para su interpretación práctica. Los escolios huérfanos de sus textos, sin embargo, recogen capas y capas de referencias cruzadas que demandan la labor callada del lector… que sólo ha empezado su camino al terminar el escolio.
    Los escolios obligan a situarse en el marco de la biblioteca de la que emanan, lo que los convierte en una fuente natural de conocimiento. Al enfrentar el incauto o el aprendiz en los escolios reacciones emocionales diversas y en ocasiones intensas (dependiendo de lo de acuerdo o en desacuerdo que se esté con el comentario), la curiosidad natural informada por la emoción, se hacen uno para afrontar los enigmas que muchos escolios gomezdavilianos encierran.

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